viernes, 18 de enero de 2013

La rosa blanca

En un jardín de matorrales, entre hierbas y maleza, apareció como salida de la nada una rosa blanca. Era blanca como la nieve, sus pétalos parecían de terciopelo y el rocío de la mañana brillaba sobre sus hojas como cristales resplandecientes. Ella no podía verse, por eso no sabía lo bonita que era. Por ello pasó los pocos días que fue flor hasta que empezó a marchitarse sin saber que a su alrededor todos estaban pendientes de ella y de su perfección: su perfume, la suavidad de sus pétalos, su armonía. No se daba cuenta de que todo el que la veía tenia elogios hacia ella. Las malas hierbas que la envolvían estaban fascinadas con su belleza y vivían hechizadas por su aroma y elegancia. Un día de mucho sol y calor, una muchacha paseaba por el jardín pensando cuántas cosas bonitas nos regala la madre tierra, cuando de pronto vio una rosa blanca en una parte olvidada del jardín, que empezaba a marchitarse. –Hace días que no llueve, pensó – si se queda aquí mañana ya estará mustia. La llevaré a casa y la pondré en aquel jarrón tan bonito que me regalaron. Y así lo hizo. Con todo su amor puso la rosa marchita en agua, en un lindo jarrón de cristal de colores, y lo acercó a la ventana. - La dejaré aquí, pensó –porque así le llegará la luz del sol. Lo que la joven no sabía es que su reflejo en la ventana mostraba a la rosa un retrato de ella misma que jamás había llegado a conocer. -¿Esta soy yo? Pensó. Poco a poco sus hojas inclinadas hacia el suelo se fueron enderezando y miraban de nuevo hacia el sol y así, lentamente, fue recuperando su estilizada silueta. Cuando ya estuvo totalmente restablecida vio, mirándose al cristal, que era una hermosa flor, y pensó: ¡¡Vaya!! Hasta ahora no me he dado cuenta de quién era, ¿cómo he podido estar tan ciega? La rosa descubrió que había pasado sus días sin apreciar su belleza. Sin mirarse bien a sí misma para saber quién era en realidad.

Rosa María Roé

Una patata de juego!!

Sabías que el juego de Mr. Potato no incluía nada más que los complementos? No traía la cabeza como ahora y había que buscar en la despensa una patata para poder jugar!!

jueves, 17 de enero de 2013

Quién mató el amor?

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que el odio que es el rey de los malos sentimientos los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos ellos. Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito. Cuando estuvieron todos habló el Odio y dijo "Los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien". Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el odio el que estaba hablando y el siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí, quién sería tan difícil de matar para que el odio los necesitara a todos. ¡Quiero que maten al Amor! dijo. Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: "Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará". Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron muy decepcionados. "Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba
una discordia el amor la superaba y salía adelante". Fue cuando muy diligente se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder dijo: En vista de que el Mal Carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder, eso nunca lo ignorará". Y empezó la Ambición el ataque hacia su víctima, quién efectivamente cayó herida, pero después de luchar por salir adelante, renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo. Furioso el Odio por el fracaso de la Ambición envió a los celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas, situaciones para despistar al Amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor confundido lloró, y pensó que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció. Año tras año, el odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envió a la Frialdad, al Egoísmo, a la Indiferencia, la Pobreza, la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre, porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba. El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: "Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos". De pronto, de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte: "Yo mataré al Amor" dijo con seguridad. Todos se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo "ve y hazlo". Tan solo había pasado algún tiempo cuando el odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar que por fin EL AMOR HABIA MUERTO. Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro hablo: "Ahí les entrego al Amor, totalmente muerto y destrozado" y sin decir más se marchó. ¡Espera! dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quién eres? El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo SOY LA RUTINA.

La colada del oso

El amor y el tiempo

Había una vez una isla muy linda y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre; El Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría… como también, todos los demás, incluso el AMOR. Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el AMOR quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento. Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el AMOR decidió pedir ayuda.
La riqueza pasó cerca del AMOR en una barca lujosísima y el AMOR le dijo: “Riqueza… ¿me puedes llevar contigo?” – No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti, lo siento, AMOR… Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca. “Orgullo te ruego… ¿puedes llevarme contigo? No puedo llevarte AMOR… respondió el Orgullo: – Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca y ¿Cómo quedaría mi reputación? Entonces el AMOR dijo a la Tristeza que se estaba acercando: “Tristeza te lo pido, déjame ir contigo”. – No AMOR… respondió la Tristeza. – Estoy tan triste que necesito estar sola. Luego el Buen Humor pasó frente al AMOR, pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando. De repente una voz dijo: “Ven AMOR te llevo conmigo”. El AMOR miró a ver quien le hablaba y vio a un viejo. El AMOR se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo. Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue. El AMOR se dio cuenta de cuanto le debía y le pregunto al Saber: “Saber, ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?”. -”Ha sido el Tiempo”, respondió el Saber, con voz serena. -¿El Tiempo?… se preguntó el AMOR, ¿Por qué será que el tiempo me ha ayudado? Porque solo el Tiempo es capaz de comprender cuan importante es el AMOR en la vida.

miércoles, 16 de enero de 2013

martes, 15 de enero de 2013

La princesa que quería casarse por amor

Cuentan, que hace mucho, mucho tiempo vivió en un reino muy lejano una princesa que quería casarse por amor. Cuando sus padres, los reyes, se enteraron de aquel capricho pensaron que su hija no tardaría en darse cuenta de que eso solo puede ocurrir a los plebeyos, gentes que no tiene verdaderas preocupaciones ya que al carecer de propiedades pueden vivir sin preocuparse de lo material; y que entraría en razón y contraería matrimonio con alguno de los príncipes que acudían al palacio para pedir su manos. Pero ella no atendía a razones. Cuando su padre le decía "deberías casarte con este príncipe cuyo reino es enemigo del nuestro y así traerías la paz a tus súbditos" ella responda, "¡pero eso me haría infeliz toda la vida!" Cuando algún príncipe se atrevía ha llegar hasta el palacio, ella lo miraba a los ojos y le preguntaba "Pero, ¿tú me amas?" a lo que los pretendientes, no atreviéndose a mentir, le respondían "Estoy seguro de que llegaré a amarte". Y ella rápidamente cortaba toda negociación pues aseguraba "no puedo dejar que una posibilidad marque mi vida. Si no llega a amarme siempre seré desgraciada". Y fue pasando el tiempo, y el rey y la reina se dieron por vencidos, y los habitantes de aquel reino pensaron que después de la princesa deberían cambiar de gobernante. Y la vida seguía su curso. Pero la noticia de que exista una princesa que quería casarse por amor llego hasta los rincones más recónditos del país y fue así como un joven pastor escucho hablar de ella y se dijo a si mismo "debo conocerla, quizás estamos hechos la una para el otro, ya que yo también quiero casarme por amor". Hacia mucho tiempo que su familia lo tenia por loco ya que le habían insistido en que se casara con alguna joven de la zona que tuviera prados colindantes o algunas ovejas de buen carácter y abundante lana; argumentándole que solo los ricos pueden darse el lujo de casarse por amor, ya que solo ellos que tiene dinero pueden vivir sin preocuparse de lo material. De modo que el joven pastor dejo sus ovejas a cargo de padres y hermanos y se encamino hacia el palacio. El camino era largo y él tuvo mucho tiempo para pensar. Cuando llego al palacio, se presento ante los guardias y les comento sus intenciones. Al principio los guardias se burlaron de él diciendo "Como un triste pastor va a vivir con una princesa en un palacio de altos techos e imponentes columnas, no podrías dormir por la noche" a lo que el pastor respondió sin sonrojarse "los techos de este palacio nunca serán tan altos como el cielo que cubre mi cabeza, y sus columnas no serán tan perfectas como los arboles que me acogen bajo sus ramas, y en este palacio por más lamparas que enciendan, nunca podrán iluminar mi noche como la ilumina la luna y las infinitas estrellas del cielo". Aquellas palabras convencieron a los guardias de que quizás el pastor fuera un digno pretendiente... les resulto tan incomprensible como cualquier poeta. Por eso llamaron al rey, que hizo pasar al joven pastor hasta la sala del trono y allí convoco también a la princesa. Ella, al verlo no titubeo, se acerco hasta él y mirándolo a los ojos le pregunto "Pero, ¿tú me amas?" a lo que el respondió... "si tu eres la mujer que valora el amor por encima de todo, yo te amo. Y para demostrártelo voy a pasar una luna completa bajo tu ventana. Durante ese tiempo no comeré, ni beberé nada más que agua y así podrás ver cuan grande es mi amor". La princesa estuvo de acuerdo y los guardias acompañaron al pastor hasta el lugar idóneo, en la calle, bajo la ventana de la princesa. Él extendió su manta de viaje en el suelo, dejo junto a si la escudilla del agua y se sentó sin decir palabra. Al principio la gente no le hacia mucho caso. Un loco que había hecho una promesa exagerada. Pero al ver que iban pasando los días y sumando semanas comenzaron a tomarlo más en serio. Cuando ya llevaba dos semanas viviendo bajo la ventana de la princesa, algunas ancianas, vestidas de negro para pasar desapercibidas en la oscuridad de la noche, se acercaron hasta él para llevarle un plato de sopa o un zumo de frutas ... "Come algo muchacho o no podrás resistir" le susurraban al oído; el joven pastor les sonreía y dándoles las gracias rechazaba sus regalos "He dado mi palabra" respondía. Cada día, la princesa al levantarse se asomaba a la ventana para mirar a su pretendiente. Lo saludaba, le sonreía y continuaba con su vida. Y el tiempo fue pasando implacable, y llego el día en que se cumplió el plazo.
Aquella mañana la princesa se levanto muy contenta. Pidió un baño de agua perfumada con jazmín, pidió que le lavaran el pelo y la peinara con sumo cuidado. Pido su vestido azul, pero luego cambio de idea y se puso el blanco, aunque luego cambio de idea y se puso el morado... se miro en el espejo y volvió a ponerse el azul. Tampoco este le gusto, decidió ponerse el amarillo, y así se le fue el día. Ya solo quedaba una hora para que bajara a reunirse con el joven que la amaba, cuando... La gente se había congregado alrededor del joven pastor, bajo la ventana de la princesa. Estaba allí toda la ciudad, no faltaba nadie. Todos tenían curiosidad por ver la cara de su nuevo príncipe. Sin embargo, cuando apenas faltaban unos minutos, el joven pastor, débil como estaba después de 28 días sin comer, se levanto del suelo, tomo su manta, su cuenco para el agua, y se encamino hacia las puertas de la ciudad. -- ¡Pero no te rindas ahora!, le gritaba la gente. --¡Estas a punto de ser rey!, intentaban convencerle otros. Pero el continuaba su camino, dispuesto a regresar junto a sus ovejas. Dicen que un niño corrió tras él y le preguntó: "¿Por que te has rendido en el último momento? Si te quedas podrás ser rey" a lo que el pastor respondió ... " a todos se os olvida que yo no quiero ser rey, yo quiero casarme por amor, y ella no me ama. No ha sido capaz de perdonarme ni una sola hora de sufrimiento".

Apoyando a papi

sábado, 12 de enero de 2013

El amor y la locura

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando EL ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: -¿Vamos a jugar al escondite? LA INTRIGA levantó la ceja intrigada y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó: -¿Al escondite?¿Y cómo es eso? -Es un juego, explicó LA LOCURA, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre, ocupara mi lugar para continuar el juego. EL ENTUSIASMO bailó secundado por LA EUFORIA, LA ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a LA DUDA, e incluso a LA APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, LA VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para qué? si al final siempre la hallaban, LA SOBERBIA opinó que era un juego tonto (en el fondo lo que le molestó era que la idea no se le haya ocurrido a ella) y LA COBARDÍA prefirió no arriesgarse… - Uno, dos, tres… comenzó a contar LA LOCURA. La primera en esconderse fue LA PEREZA, que como siempre se dejo caer tras la primera piedra del camino.LA ENVIDIA se escondió tras las sombras del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto. LA GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos… ¿un lago cristalino? Ideal para LA BELLEZA; ¿La hendija de un árbol? Perfecto para LA TIMIDEZ; ¿El vuelo de una mariposa? Lo mejor para LA VOLUPTUOSIDAD; ¿Una ráfaga de viento? Magnifico para LA LIBERTAD. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol. EL EGOÍSMO, en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio,ventilado, cómodo… pero solo para él. LA MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y LA PASIÓN y EL DESEO en el centro de los volcanes. EL OLVIDO… se me olvido donde se escondió… pero no es lo importante. Cuando LA LOCURA contaba 999,999, EL AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado… hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. - Un millón- contó LA LOCURA y comenzó a buscar. La primera que encontró fue LA PEREZA solo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a LA FE discutiendo con Dios en el cielo sobre teología y a LA PASIÓN y EL DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a LA ENVIDIA y claro, así pudo deducir donde estaba EL TRIUNFO. EL EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. El solito disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a LA BELLEZA y con LA DUDA resultó más fácil, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aun de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos, EL TALENTO entre las hierbas frescas, a LA ANGUSTIA en una cueva oscura, a LA MENTIRA detrás del arco iris… (mentira, si ella se había escondido en el fondo del océano) y hasta EL OLVIDO… que ya se había olvidado que estaba jugando al escondite,pero solo el AMOR no aparecía por ningún sitio. LA LOCURA busco detrás de cada árbol bajo, cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y sus rosas… y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos al AMOR; LA LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, pidió perdón, imploró y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces; desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra: EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

viernes, 11 de enero de 2013

La verdad y la mentira

Todos los duendes se dedicaban a construir dos palacios, el de la verdad y el de la mentira. Los ladrillos del palacio de la verdad se creaban cada vez que un niño decía una verdad, y los duendes de la verdad los utilizaban para hacer su castillo. Lo mismo ocurría en el otro palacio, donde los duendes de la mentira construían un palacio con los ladrillos que se creaban con cada nueva mentira. Ambos palacios eran impresionantes, los mejores del mundo, y los duendes competían duramente porque el suyo fuera el mejor. Tanto, que los duendes de la mentira, mucho más tramposos y marrulleros, enviaron un grupo de duendes al mundo para conseguir que los niños dijeran más y más mentiras. Y como lo fueron consiguiendo, empezaron a tener muchos más ladrillos, y su palacio se fue haciendo más grande y espectacular. Pero un día, algo raro ocurrió en el palacio de la mentira: uno de los ladrillos se convirtió en una caja de papel. Poco después, otro ladrillo se convirtió en arena, y al rato otro más se hizo de cristal y se rompió. Y así, poco a poco, cada vez que se iban descubriendo las mentiras que habían creado aquellos ladrillos, éstos se transformaban y desaparecían, de modo que el palacio de la mentira se fue haciendo más y más débil, perdiendo más y más ladrillos, hasta que finalmente se desmoronó. Y todos, incluidos los duendes mentirosos, comprendieron que no se pueden utilizar las mentiras para nada, porque nunca son lo que parecen y no se sabe en qué se convertirán.
 Autor.. Pedro Pablo Sacristán